martes, 27 de diciembre de 2011

Diciembre de retrovisor


La tentación de evocar lo vivido, de destacar lo aprendido; al mismo tiempo en que se ve la marca de todo cuanto ha provocado pena o asombro durante trescientos sesenta y cinco ocasos.
Doce meses, doce apóstoles del tiempo que se suicidan y renacen cada vez... Diciembre cierra su evangelio, con su última hoja cayendo.
Él me desafía a mirar atrás, a pensar cuán bueno es para mí tener esta memoria tan fuerte, recordar tantos hechos con esa dosis de detalle... Si es don o cruz que debo cargar. Si revivir cada imagen, sonido, gesto o sensación archivados en perfecto estado no es más que un castigo al que, al igual que Prometeo, me encuentro encadenado; o, por el contrario, es cualidad que no valoro lo suficiente.
Diciembre me interpela y mueve mi cabeza durante un gigante minuto. No es sólo el camino incierto que está adelante lo que atrae mi atención; lo que hay atrás también logra determinar, logra cambiar... aún tiene poder, todavía posee magia que por momentos es oscura.
Un café muy digno, un brindis brillante y un cigarro que no sé fumar vienen conmigo a este juicio de fin de año. La última lluvia sellada con estos cuatro dígitos va dibujándose en el espejo que muestra el sendero recorrido, una última frase es pronunciada por  una voz a lo lejos, unos ojos y unas manos han quedado ya atrás para siempre.
Perece Diciembre nuevamente, atento, sanguinario y paciente. Sabe que volverá, hasta que el célebre y prolongado ciclo de los meses, que por siglos se ha forjado, se rompa únicamente con el Armagedón.

jueves, 17 de noviembre de 2011

La ocupante del viejo rincón


La mesa de la esquina ha quedado muda. Hoy he vuelto a preguntarle por lo que pasó aquella noche nublada de primavera... y no me contesta. He venido a rememorar con ella hechos confusos, y no es capaz de aclararlos. Le pregunto por documentos y pasillos; por voces y reclamos.
Y es que sé bien que esa mesa guarda en sus contornos café mezclado con el pasado, cada una de sus esquinas contiene diálogos enmarcados en plata.  Su posición junto a la ventana le permite ver a la calle, observa pasar autos, personas, los días; sin embargo no olvida que en su superficie hay más de lo que la cotidianeidad regala, sobre esa mesa del rincón alguna vez se compusieron sinfonías de vida y de proyectos que se firmaban en plural y que nunca plasmaron su sonido en la realidad.
En el sitio en el que me sentaba permanece una mancha de vino tinto que no se ha quita (sé que esto parece irreal... pero es como si la mancha estuviera expandíendose con los meses). En frente, en tu lugar, sobreviven esos rayones en forma de interrogación que  hacías con tu marcador azul.
Nadie hasta hoy ha retirado esa mesa, no ha sido desechada ni vendida; pero tampoco recibe cuidados, se dibujan ya telarañas que hacen un trazo de norte al sur en sus patas. Está un poco decolorada por el sol; la ventana que la acompaña nadie puede cerrarla por completo y las sillas que la flanquean se han encorvado y resignado. 
Tal parece que agoniza, por sí sola no puede consumirse, simplemente aguarda, y sospechosamente no me quiere contar de ti.

Texto y fotografía: Andrés Canseco G.

viernes, 21 de octubre de 2011

Unas reflexiones "extra" sobre el asunto TIPNIS


Mi marcada desconfianza, fruto de unos cuantos años observando seriamente a la sociedad boliviana, me incita a dudar sobre muchos hechos y actos que se puede apreciar sobre el celebérrimo "Tema TIPNIS".
En primer lugar, y como es necesario evitar mentiras, la marcha y su rimbombante llegada a la ciudad de La Paz no serían de tal magnitud si la brutal e incivilizada represión ordenada por el gobierno no se hubiera hecho efectiva. Hasta ese día, si bien la marcha representaba una espina para el gobierno por el tema del discurso indigenista, no pasaba a ser algo de dimensiones más grandes, principalmente defensores del ecologismo eran quienes acompañaban el movimiento.
Fue el derroche de gases lacrimógenos, patadas y cintas adhesivas sobre los indígenas por parte de una policía barbárica (como siempre) lo que conmovió y generó un sentimiento de empatía en el grueso de la población. Posterior a esto, se incrementaron las vigilias, las protestas, las colectas, las muestras de solidaridad y hasta la suma de caminantes a la marcha.
Entre los que se fueron sumando uno puede taparse los ojos y apuntar al azar, y casi seguro encontrará a algún desencantado con el gobierno pero que aún "cree" en el proceso de cambio. Ex ministros y ex viceministros ahora se escandalizan con las actuaciones masistas, parlamentarios de su propia bancada,ahora que tienen un curul— piden su renuncia acusándolo de neoliberal, el antiguo aliado, el Movimiento Sin Miedo, inicia juicios en su contra; como en una carnicería por tratar todos de quedarse con el botín de poder obtenido por el MAS. Pero no se limita a los otrora miembros el abanico de apariciones malsanas con este tema del TIPNIS; figuras tan peligrosas y tan torpes como Jaime Solares, Ismael Montes y Vilma Plata, entre otros, también han buscado un resurgimiento político y mediático con esta cuestión. En el recibimiento de la marcha han insultado como siempre a "la derecha", han vindicado nuevamente las bondades —según ellos— del socialismo y han exaltado los temas raciales y étnicos, los mismos que en parte nos han llevado al desastre que ahora vivismos.
Triste es para mí, peligroso para todos, el advertir el riesgo de que las siguientes elecciones no sean más que un juego para atribuirse el mandato indígena o una pantomima para ver quién encaja mejor como imagen alternativa a Evo Morales en la izquierda.
Dicho de otro modo, ahora resulta que el régimen tiene más detractores que seguidores en sus bastiones. Cualquiera pensaría que la alternancia entra la ceguera y la vista clara en estos individuos pertenece a una obra  llena de ficción con un buen argumento, o que las acciones de Juan Evo han cambiado para tornarse de revolucionarias y dignas a atroces y malsanas. 
Sin embargo, nada de lo que he visto es muy diferente a lo que viene ocurriendo desde el año 2006; las ilegalidades, atropellos, abusos, persecuciones, abuso policial, gasificaciones salvajes, guerra mediática, etc., no son nuevos, son exactamente las mismas, simplemente que ahora los afectados se identifican como indígenas, y es por eso que ha causado más condolencia. Es cierto, también me enfadé con lo que pasó el domingo 25 de septiembre, pero no porque sean indígenas, sino porque son seres humanos; me hubiera indignado igual si los apaleados hubieran sido bolivianos de traje formal o extranjeros de cualquier clase. ¿O es que acaso los Derechos Humanos y su vulneración merecen un trato distinto de unos a otros? ¿Debemos rasgarnos las vestiduras por unos y no por otros?
Para los ilusos dejo la idea de que el ingreso a la urbe paceña sea equivalente a un evento mesiánico. El valor de los marchistas está en haber sido rebeldes, en resistir gases y ataques en el camino y en Plaza Murillo, esa actitud que muchos ya han perdido, lo loable está más en su forma que en su fondo; sus demás postulados y reivindicaciones no son compatibles con mi ideario. Además, no debe eliminarse del recuerdo el hecho de que fueron exactamente estos personajes y métodos los que permitieron el ascenso de Morales.
El romanticismo de una larga y sufrida caminata voluntaria debe dar paso a un proceso de "filtración" de las palabras e ideas vertidas en los días pasados. La debilidad del sistema democrático no permite errar de nuevo apoyando ciegamente a nadie. Una marcha no hará cambiar mi opinión sobre el absurdo del Estado Plurinacional (del cual ahora aparecen varios defensores), ni de lo riesgoso del "dominio ancestral de territorio", ni sobre lo nocivos que son los criterios de la discriminación inversa (o positiva), y mucho menos pienso ser parte del encumbramiento de nuevos caudillos indigenistas y/o socialistas amparados en la lucha del TIPNIS.

Que la valentía y dignidad sean reconocidas, perfecto; pero que el sentimiento por los marchistas no pulverice a la razón ni al espíritu crítico... y que no proliferen en lo porvenir los arrepentimientos por los respaldos incondicionales nacidos al calor de la coyuntura.

"Las circunstancias... palabras vacías de sentido con que trata el hombre de descargar en seres ideales la responsabilidad de sus desatinos." (Mariano José de Larra). 


miércoles, 5 de octubre de 2011

Coalición

Desperté y de repente agredieron,
dispararon rompiendo barreras,
dispararon quebrando nuestra antigua tregua;
no tuvieron respeto por el viejo pacto.

Hace un tiempo juraron que no volverían,
yo tampoco debía llamarlos;
pues el daño causado fue alto,
y las penas regadas muy grandes.

Atacaron con balas cargadas de ayer,
invadiendo terrenos prohibidos,
secuestrando a guardianes feroces
que cuidaban trofeos de guerra traídos.

Ahora libro una desigual lucha
contra dos enemigos temibles,
que se unieron contra el que ahora escribe;
un Recuerdo y una Maldita Duda...

viernes, 16 de septiembre de 2011

En el afán de romper septiembre

Ni paraíso ni el mejor lugar.

No esperen felicitaciones, no aguarden muestras de apego excesivo a símbolos ni a manifestaciones de corte típico. Como siempre manifiesto: hay otros muchos que usan sus plumas y teclados para esa labor.
Lo mío hoy tiene otra intención, hoy se trata de cumplir funciones que varios han despreciado. Se trata de abrir los ojos, pero más aún la mente. Se trata de bajar de las nubes y de pedestales ficticios a quienes piensan o creen que este lugar es un dechado de virtudes o un paraíso terrenal sin mancha. Detrás ―o mejor dicho "junto a"― las cosas positivas, agradables y sanas que puede encontrarse en este pedazo del globo, hay una plétora de ofensas a la razón, de ataques a la decencia, de muestras de insensibilidad humana y de desdén completo por la cultura, que pueden escandalizar a los que todavía podemos ver.
Para empezar (sí, sólo para empezar), la superficialidad corriente ha corroído a la sociedad cruceña, se ha decantado en su manifestación a través de espectáculos mediáticos y callejeros, que a título de "espectáculos" promueven la vulgaridad y el desenfreno a manos llenas. No busco corregir a los ejecutantes o a los que gozan de los mencionados eventos, sin embargo sí me estremece la ira cuando se cortan calles y  avenidas de la urbe para acaparar multitudes ante cualquier show de mala calidad. Este tipo de comportamientos malsanos se acrecenta de manera peculiar en el llamado carnaval.
Me turba la paciencia ver el armado del escenario o el desfile previo en los "mañaneros", tragarme las expectativas del show en el informativo meridiano, ver la transmisión en vivo en el noticiero central y el resumen de lo mejor en la "revista nocturna". Los canales de televisión terminan repitiendo más veces el nombre las modelos en la pasarela o del grupo musical más que las idioteces, ilegalidades y atropellos que cometen todos los niveles de gobierno (¿Casualidad?).
El mundo "social" y de la farándula cruceña es de lo más repugnante. No basta con una barata postura de chicos y chicas "populares" que piensan que son intocables, que creen están por encima de la ley, que viven con la ilusa idea de que media ciudad debe reconocerlos en la calle y ocuparse de sus existencias; sólo porque salen a un "boliche de moda" o porque son conocidos de los "relacionadores" de un lugar de existencia efímera. Encima de eso, tenemos que soportarlos en programas que han infestado la programación de televisión nacional (una razón más para no verla), programas construidos con formatos desagradables, abusando de ordinariez y de una sistemática muestra de cómo se llevan los chismes en un pequeño pueblo. En algunas ocasiones, tanto en el mundo social como en los medios que los cubren, los protagonistas son personas llegadas de otras latitudes, que buscan galantearse y/o lucirse en Santa Cruz, mientras en otros lugares no son más que la escoria a quien no es necesario siquiera voltear a mirar.
Me perturba poner un pie en las instituciones públicas; por si no bastase con la lentitud paquidérmica con la que se realiza un trámite mientras la temperatura es superior 30º C, además hay que tolerar al individuo incivilizado que no respeta la fila o al tramitador que no es controlado por la institución y se queda viendo una docena de asuntos ajenos
Tengo un estallido de ira en septiembre, porque tengo que escuchar el sonido del chauvinismo puro entonando "Bajo el cielo más puro de América...", y a los cinco segundos volteo mis ojos y empiezan a arder porque da la casualidad de que en Santa Cruz existe una plétora de salvajes que no pueden controlar sus deseos piromaniacos y no les importa arruinar la tranquilidad y la salud de los demás individuos, mientras las autoridades cada año se sorprenden del mismo hecho, como si fuera novedad. Vergonzoso. 
Ardo y escribo con furia cuando me toca recordar a los célebres personajes y entidades que no permiten la apertura de ideas y manifestaciones culturales diversas. Primero: porque hay un cúmulo de trabas e impedimentos (para algunos), lógicamente impulsadas por la burocracia. Segundo: porque hay un puñado de retrógradas que piensa que tienen la potestad de decidir qué es cultura y qué no lo es, y de discriminar una manifestación o práctica cultural para que otras tengan más brillo. Y es que bajo nombre de "lo típico" y "lo nuestro", todo se consiente como expresión cultural: concentraciones que terminan en verbenas tóxicas rodeadas de delincuentes, sujetos perdidos en alcohol y otras sustancias, porque "es la fiesta del barrio" o "de los residentes"; sí, leen bien, los que llegan a este sitio, hacen desmanes, lucen su nivel etílico porque se acuerdan de "su tierra" y cortan avenidas tampoco son de mi agrado; son todo menos perfectos.
El tráfico, los embotellamientos; esa tortura atroz que tiene tantos matices. No se debe en muchas ocasiones a un numeroso parque automotor, sino a la falta de educación de todos los involucrados. El conductor que no conoce para qué hay una blanca línea en el cruce de una calle o avenida (¡Es para que no la pases!), el conductor de microbús que se ha adueñado de la calle y que asume que puede parar en cualquier sitio haciendo maniobras que el mejor corredor desearía aprender; eso sí, no lo hace sólo, también está el usuario que no puede caminar media cuadra al momento de subir o de bajar del mencionado vehículo. No falta el del vehículo particular que supone que todos los que vienen detrás tienen su tiempo y que vamos a esperar que el recoja a su hijo mientras para en media vía, porque no puede caminar 100 metros y bajarse de su automóvil.
La inseguridad. Salir cada día sin saber con certeza si tu casa estará igual, si tu vehículo estará donde lo dejaste, o, por último, si volverás vivo a ver a tu familia entera. Es vomitivo. Y mientras tanto, los escasos policías que hay en esta ciudad son inoperantes y se ocupan de absurdos y no hacen lo importante, ah... pero eso sí, cuando se trata de reprimir y cometer abuso de autoridad son dueños de una fiereza y fortaleza sin parangón.
La clase política, los "líderes" de Santa Cruz... de ellos sólo diré un par de cosas (les tengo reservado otro texto). Los incivilizados miembros del partido de gobierno, que cada vez son más desvergonzados, y los que se hacen llamar "oposición" que cada vez lo son menos; juro que hay instantes en que los confundo, son tan similares en sus prácticas y en sus métodos.
Pero no son los únicos, las celebérrimas bases también tienen métodos grotescos e incivilizados, como esa famosa herencia nacional del bloqueo de caminos. Cuando a una junta vecinal o a cualquier grupúsculo extraño se le antoja exigir algo, no encuentra vía más eficaz que hacer uso de explosivos e interrumpir el normal tráfico y la ruta de personas que absolutamente nada tienen que ver con sus demandas; no les interesa que los demás lleguen tarde al trabajo, a sus estudios, o si hay un ser desangrándose en una ambulancia... primero está su demanda, y que un periodista afanado pueda sacarlos en el noticiero, mucho más exitoso será si la transmisión se realiza en vivo y el camarógrafo está agitándolos.
Más de uno responderá o pensará "Si no te gusta entonces Santa Cruz, ¿por qué sigues aquí (acá)?". Pues permanezco aquí porque tengo el derecho de hacerlo y también tengo el derecho de cuestionar, manifestarme sobre las cosas buenas y malas que encuentro y tratar de cambiarlas. No es con halagos, ni "¡Vivas!", ni alabanzas a la tierra la manera en que se puede mejorar; es con crítica, con concientización, asumiendo las miserias para revertirlas, y profundizando todas las grandes cosas buenas que se pueda encontrar. Hay mucho que hacer, demasiado que adecentar con el tiempo, un puñado de individuos que aún se pueden salvar; una heroica labor a la que no se puede renunciar. Pero antes es necesario saber que éste no es el paraíso terrenal, es un lugar más en el globo, un lugar en el que nos tocó por las circunstancias vivir; y a otros, por circunstancias y el azar simplemente, nacer.


Nota: El publicar estas líneas en septiembre no es fruto de la casualidad. Del mismo modo, me reservo el derecho de continuar en lo posterior, con una posible segunda parte.

lunes, 15 de agosto de 2011

Confluyendo...

Puedo, ahora que estoy frente a  ti, decirte la verdad; decirte que la decisión final es tuya; que puedes elegir el sendero que asumas correcto para ti...
Escuché de tus palabras sin sonido que el mundo como lo conoces no es perfecto, pero que funciona. Repites que nunca a alguien como yo, que mis manías y mis métodos son extraños, que tu costumbre de ciudad moderna y tu ritmo de calendario son otros.
No comprendes lo que hay un paso más adelante. No asumes todas las sensaciones terrenales y cósmicas que podemos desencadenar rompiendo esa subsistencia banal a la que estás siendo quizás injustamente condenada.
Vengo armado de certeza, pues tomo como premisa que hay algo más que tus ojos pueden ver; y cuando ya no vean más cosas, habrá otras que tu mente podrá descubrir.
Puedo hacer que todo cuando has oído hasta ahora de la magia sea sólo una gota en el océano de la conciencia. Lograr mostrarte con palabras, ideas y teorías, todo un universo que tu imaginación todavía no ha alcanzado a trazar. Sí, sé que puedo.

Puedo también pintar en el lienzo de nuestro pensamiento, desenmarañar contigo el más revelador momento núcleo sobre la existencia humana y las maravillas y terrores que encierra; y al minuto nada más puedo negarlo y hacerlo implosionar porque no es suficiente respuesta. En nuestro próximo diálogo empezaremos de nuevo, tratando de que sea superior, que sea memorable.
Si me permites, también puedo intentar descubrirte; tengo setecientas setenta y siete teorías sobre lo que atrapa tu deslumbrante persona, y anhelo descifrarte para comprenderte o caer de manera quijotesca en el intento.

No digo que tendrá perfección, ni siquiera que será indestructible e inmortal; tampoco que todo esto sea una fórmula para un mejor porvenir. Al contrario; hasta es posible que te adhieras al grupo de humanos que nos pasamos la vida complicándonos en la creación de utopías, en fantasear cómo son los Campos Elíseos y si recalaremos allí; o, por el contrario, si cumpliremos nuestra pena en el Tártaro. 

Pelearemos sobre cosas reales y sobre fantasías. Las reales de seguro serán causadas por ti, de las otras me encargo yo... por el momento. Y es que sé que también que, con el tiempo, planearás conmigo por encima de este mundo que abruma; que puedes  un día sin planearlo, a mi lado, visitarás también la ficción, discutiremos sobre nuestro medio de transporte ideal: tú elegirás una carreta jalada por corceles; yo preferiré mil veces mi oscuro y enorme dragón. Dirás que el mejor lugar está frente al mar o en un palacio; yo te diré que mi sitio ideal es el que se encuentra al otro lado del espejo.
 También habrá ocasiones en que me llamarás y atraerás, como únicamente tú sabes hacerlo, a este mundo material... y extrañamente te lo agradeceré. Con esa combinación, con esas dosis y sobredosis de realidad y ficción, caminaremos.
Es posible que algunos días (o tardes) me sumerja en todo lo contrario: en un silencio abismal, pero no de esos silencios tontos, negros, vacíos que cualquier mortal tiene; sino del otro, del silencio profundo, que encarcela enigmas, que es fecundo, en el que me pudiere perder viendo tus ojos y ese pequeño gesto que haces con los labios.

Me extendí más de lo debido, como casi siempre estoy acostumbrado a hacer. Este sitio ya no es tan acogedor. Quizás algún día volveremos a este mismo lugar y entraremos en una batalla de dimensiones épicas sobre nuestras percepciones y planes, jamás nos pondremos de acuerdo y nos levantaremos con nada más que —como canta Luis Eduardo Aute— una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas. 

Y claro... Me olvidaba, está también la otra ruta: puedes opta seguir con tus días como hasta ahora, dando pasos erráticos, quizás irte con la insípida superficialidad que puede acompañarte y darte risa por un lustro más... quizás dos como mucho, pero no más. No es como el recorrido al que te invito, el que recién iremos marcando, un universo de contenido que se eleve por encima de la vulgar muerte, que trascenderá a esta vida, a la próxima y a las siguientes cinco más.

lunes, 1 de agosto de 2011

Reminiscencia de encanto


Vi calles diferentes, faros sin luz, aceras desiertas que no asustan (me espantan las que están repletas). Sentí el termómetro precipitarse unos escalones. Recordé miradas, sonidos y timbres de otros tiempos, más simples. Un vendaval de pasado me golpeó, me gritó que hay fracciones aún en ese lugar que no puedo recoger, que están ancladas, que emergen en recuerdos y, a veces, en sueños que no logro identificar.

En aquellas circunstancias descubrí.... Un solo par de ojos ha cambiado. Una sola voz en esa oportunidad ha adquirido nuevos poderes. Simplemente una persona pudo pararse delante, emerger, y demostrarme que la célebre monotonía era una ficción, que lo predecible es insuficiente y que mi percepción de las personasa pesar de algunos intentos fallidos e infames confusiones aún puede encontrar una brillantez genuina.
Dos pasos hacia adelante, quebrando la barrera invisible a la altura del portal, entró. Allí estaba, quizás en ese espacio sigue; lo ignoro.

Desde aquella ocasión, el tiempo no se ha estacionado; ni en la vereda de la melancolía ni en la del regocijo. Él avanza y nos lleva por delante. Me presta un espejo para que me examine, pero yo lo engaño; lo uso como un retrovisor de vez en cuando, para inventar una sonrisa, elevar un grito, pintar un lamento o tratar de desvanecer una mancha, entre otras cosas. Además, lo uso para crear y creer, y hoy también para imaginar; imaginar que aquel ser se encuentra bien, que mantiene sus poderes intactos; que ,a pesar de estar fuera del alcance de mis ojos y ocasionalmente aproximada en el radio de mis oídos, allí se encuentra hasta una posterior aparición.

viernes, 13 de mayo de 2011

Contraproducente comodidad


 Una de las características de algunos seres humanos es la terquedad. Si bien en ciertas cuestiones es necesario que el individuo sea intransigente y que defienda hasta el límite su manera de pensar, existen también  situaciones en las que, notando su repetitivo y nocivo error, debe dejar el empecinamiento; mucho más si estos fallos arrastran a otras personas hacia un espiral descendente. Este tipo de errores puede notarse a través de nuestra historia reciente al momento de rememorar ciertas estrategias políticas que rozan la estulticia.

En circunstancias de peligro, el ser humano busca en el sentido de pertenencia cierta clase de protección ante las agresiones, sin embargo esta reacción no deja de tener un componente demasiado primigenio, pues no es la razón la que lo incita, sino una simple respuesta instintiva.
El afirmar que los atropellos de la clase gobernante en Bolivia tienen un sentido centralmente destructor hacia una cultura o únicamente a los habitantes de una región, departamento o ciudad en concreto es una falacia atemorizante por su magnitud.

Las épocas eleccionarias son fecundas en cuanto a producción demagógica. Esto permite que muchos personajes, quizás agitando alguna bandera y empleando algún modismo molesto para el oído, puedan ganar empatía con las masas y puedan ser electos y reelectos en cargos políticos sin, a veces, cumplir requisitos mínimos de liderazgo.

El peligro se acrecienta cuando los abusos del Poder son cada vez más constantes e ilegales, y esa estrategia de quienes deberían guiar una oposición política y una defensa racional de principios y valores no es más que una escasa “identidad común”, una identidad que en algunos lugares no es más que una forzada, cómoda y hasta conveniente ficción imprecisa en el tiempo y espacio.

Las detenciones ilegales, los excesos de la represión, los juicios viciados y la vulneración de los derechos fundamentales por parte de Juan Evo Morales Ayma y sus seguidores no tienen como objetivo específico y/o exclusivo a los oriundos o habitantes de ninguna latitud del país exclusiva; estos abusos apuntarán a quien sea un potencial obstáculo en el control del Poder total, o algún freno en el derroche.

Es mentira que se atente contra una identidad, contra una “tierra”, contra una nación o contra un pueblo en específico. Prueba irrefutable de esto es que las autoridades enjuiciadas y retiradas de sus cargos, los heridos e inclusive los muertos de este y del anterior periodo de gobierno se esparcen y se cuentan a lo largo y ancho de todo el territorio. La insuficiencia de estos postulados puede ser algo más perjudicial aún si la defensa ciudadana de la legalidad y la democracia es simplemente accesoria de un “amor a la tierra”. A estos incautos, no  les interesa que la institucionalidad democrática se rompa, no se escandalizan tanto si los procedimientos legales no son seguidos; lo único que los mueve es el aprecio a un terruño que los "vio" nacer.

Vergonzosa es la limitación de ciertas figuras políticas que hacen del relativismo cultural su bandera política, pues evidencian que sus afirmaciones y sus verdades están circunscritas a un determinado territorio, en lugar de tener un valor universal. No es a “nosotros, los de un determinado lugar”; es a todo aquel que se oponga sobre quien caerán las arbitrariedades. Hay ilegalidades cometidas e impulsadas por el Movimiento al Socialismo contra personas de Beni, Chuquisaca, Cochabamba, La Paz, Oruro, Pando, Potosí, Santa Cruz y Tarija. No hay ficciones colectivas perseguidas; hay individuos con sus derechos fundamentales vulnerados. Las genuflexiones de jueces y fiscales no conocen departamentos, mucho menos se impiden por alguno.

Quienes deseen seguir usando su fe para creer en “pueblos perseguidos”, que lo hagan. Yo, como liberal y propugnador de Derechos Humanos válidos universalmente (valga la redundancia), me alineo al puñado de ciudadanos que asume que en todo lugar y región debe defender estos derechos, pues con ellos se nace; no son dádiva ni del Estado ni de alguna cultura o lugar, cualesquiera que éstos sean.

miércoles, 6 de abril de 2011

Farther away...


Trasciende a la mera coincidencia alfabética; que 'Lo lejano' y 'Lo ajeno' se escriban con las mismas letras. Hay una por allí que anda sobrando y revoloteando, pero, a fin de cuentas, nunca ha hecho tanta diferencia.

Se fue diluyendo aquella casi tenebrosa idea de ver que la distancia podía carcomer los días y las semanas de la existencia terrenal. Quedan algunos míseros remanentes, que no son consuelo, no son expectativa, no son para ciertos niveles de la mente ya ni siquiera recuerdos.
Desde el fondo, desde la lejanía que es dibujada por las calles y horas que nunca retornarán, se escucha a veces un sonido, confuso, por momentos irreconocible; un murmullo que perdió el poder de estremecer las células del cuerpo de un mortal.
El sentido de la vista no sufrió un daño considerable, sin embargo hay contornos específicos que ya no distingue. Hay tonalidades un poco menos radiantes, que tras unos usados lentes de sol, ya no son parte de las otrora predilectas visiones.

Puedo caer en la turbia tentación de seguir enumerando una plétora de retazos de aquellas cuestiones, vivencias y memorias que no merecen un velorio ni ninguna clase de homenaje póstumo. Advierto una duda al momento de discernir; si es apropiado un entierro en alguna fosa común del pasado infame, o una segura incineración para que no tengan ninguna posibilidad de resurgir.

Lo cierto es que, como diría un amigo: "Deja que corra el tiempo; todo se acomoda con el tiempo...". Y ya venía siendo hora, el tal Chronos se retrasaba demasiado en cumplir su particular labor.

sábado, 5 de febrero de 2011

La leyenda de Matrioska


Exhibiéndose en ese vitral al que hoy llamamos "mundo". Evidenciando lo insuficientes que son los sentidos para percibir y evaluar a los humanos. Ojos que no pueden ver, oídos que se resisten a escuchar palabras de razón, un olfato que no percibe el olor nauseabundo de la falsedad, un gusto que sólo siente amargura (y que se habitúa a ella) y unas manos, manos que temblorosas ya únicamente pueden palpar el polvo y las cenizas de aquello que alguna vez pareció grande.

Con su forma  inconfundible, sus curvas y su sonrisa impía, siempre llama la atención de quien pasa. En ocasiones algún incauto se interesa. Su imagen inicial asombra, su brillo atrae, sus rasgos embelesan; pero con el tiempo el juego cambia, se torna incierto, Matrioska contiene dentro de sí misma a numerosas matrioskas, y va develando (a veces sin proponérselo) sus facetas, sus colores no vistos, sus movimientos inauditos, sus palabras infames, sus pensamientos ocultos, esa grandeza tan pequeña y trivial que lleva en su interior. Es una y varias a la vez, una advertencia que nunca fue dada, una realidad que tardíamente por los incautos es descubierta.

Los otros artículos, los que a su lado se exponen, se encariñan, el apego crece; pero ellos, tras un par de veranos a lo sumo, contemplan y asimilan su destino, el que algún viejo oráculo amigo les indicó: se alejarán.

Y Matrioska permanecerá ahí, rodeada por el silencio vacío que la invade. El perdón será simplemente una palabra ironizando sobre otras épocas sin retorno. El tiempo hará lo suyo, el vitral quedará polvoriento, su exhibición no será más algo llamativo; y un cóctel de soledad, confusión y meros recuerdos será el último consuelo que en ese inhóspito lugar a Matrioska acompañen.
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