miércoles, 25 de noviembre de 2009

Frase para nada célebre N° 1





"Hasta hace tiempo pensaba que cada persona en el planeta tenía la atribución, el derecho y la libertad de mandar a la ruina y estropear por completo su propia vida. Sin embargo, después de un tiempo comprendí que no es sólo así, porque ahora sé que hay un altísimo porcentaje de seres terrenales que no les basta con tener la atribución, el derecho y la libertad de hacerlo; estas personas además tienen un INCREIBLE TALENTO NATURAL para arruinar su futuro."

ANDRÉS CANSECO

viernes, 6 de noviembre de 2009

Sin lugar a dubitaciones




Durante los últimos años y después de unas cuantas experiencias de toda clase relacionadas a la política, hoy me dio por recordar las no muy atrayentes palabras de algunas personas, personas cuya idea conciliadora o "de consenso" se inclinaba por no querer llamarse "opositores" o "de oposición", afirmando que ésa no era la forma de lograr buenos resultados, que la confrontación era negativa, que supuestamente algunos no deben ser oficialismo ni oposición, sino una "tercera opción", o quizá diciendo que no se trata de vencer al MAS, sino entrar en concenso y construir a través del diálogo con ellos (debo aclarar que creo en el diálogo y el debate, pero nunca con el oficialismo y sus esbirros, por razones obvias).
Éstos y muchos más argumentos de este corte fueron vertidos, y la verdad es que nunca me llenaron ni convencieron, estoy practicamente seguro que nunca lo harán.
No creo en la mínima posibilidad de que Evo Morales, su entorno y sus adeptos recapaciten y detengan su frenesí destructivo de la democracia y el Estado de Derecho, o que de un momento a otro adquieran la sensatez y la razón que nunca en su vida política tuvieron.

Y me ubico a este lugar de la vereda, en este lado de la barrera ideológica, en el sitio donde no hay dubitación, porque me opongo.

Me opongo a la ilegalidad, a las vejaciones y a los atropellos a los derechos y garantías fundamentales, a la barbarie de las turbas, a las masas enardecidas que por la fuerza buscan imponer, me opongo.

Me opongo a un manejo totalitario y dictatorial, a que se acallen voces, a que se coharten y repriman ideas, a que se encarcele a la gente por no comulgar con el nefasto gobierno y por denunciar sus atrocidades, a que se mueva la maquinaria estatal entera para inculpar y perseguir a la gente, porque la justicia es sólo una quimera,

Me opongo a la incapacidad gubernamental, a la verguenza internacional que nos hacen pasar desde Palacio de Gobierno, a que desde Venezuela un simiesco personaje amenace y quiera ordenar el rumbo de nuestro destino, a la corrupción, a la violencia, a la ineptitud, a la demagogia y al burdo populismo, me opongo.

Me opongo a que el gobierno quiera controlar la vida de los ciudadanos, a que  se hiera, se mate a nombre de "la patria", a que se quiera implantar un modelo económico y social que es absrudo, a que se destruyan nuestros anhelos de vivir días mejores, a que se quiera apagar nuestra sed de liberdad, me opongo.

Me opongo porque aún tengo entereza, porque todavía recuerdo el dolor, la rabia y la impotencia por quienes están presos y quienes cayeron asesinados por el dictador sociaslita de turno.

Por tanto señores, hoy, a voz en cuello, con toda la convicción que arrastran los años y con toda la energía que mis ideales me dotan, es que vocifero sin un ápice de miedo o duda: ¡Yo soy un firme y acérrimo opositor!
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