miércoles, 7 de octubre de 2009

Acerca del "sopapo telefónico"



A pesar de que en un inicio intenté negarlo tontamente, ahora puedo darme cuenta de que mi vida tiene una completa, íntima y hasta peligrosa relación con los desarrollos tecnológicos; obviamente hasta para el más obtuso de los individuos la prueba viviente de ese razonamiento es el hecho de que estén leyendo estas líneas a través de internet.

Gastaría caracteres si empezara a hacer alusión a distintos portales (facebook, blogger, twitter, etc.) o a servicios tan elementales (messenger, e-mail, etc), de manera más simple hoy apuntaré el presente escrito a algo mucho más básico; el célebre celular. Sin embargo, no haré una gran muestra de sus bondades, ni de la utilidad que tiene, ni siquiera de la potencial capacidad de salvar o de acabar con vidas, no, hoy me referiré a su insuficiencia.

Comprendí que a veces no me alcanza, no me basta con discar sus teclas y colocarlo en mi oído para escuchar y mencionar ideas (o a veces gritos). Y no es que sea el hecho de que no sean contestadas mis llamadas o que con la brevedad del relámpago me cuelguen la llamada por un capricho o momento de ofuscamiento, esta insuficiencia es mucho más compleja.

Sucede que hace unos días entendí que a veces no alcanza con decir cosas positivas y/o fuertes para hacer reaccionar a algunas personas, cuya terquedad se desborda a diario, cuyo empecinamiento puede desmoralizar hasta al más entusiasta. 

Si al otro lado de la línea teléfonica hay una persona como la culpable de esta puclicación, de nada sirve que se abaraten costos de la llamada por minuto, no es útil que la cobertura satelital llegue hasta el más inhóspito rincon del planeta y tampoco tiene razón de ser una extendida conversación.

Todo porque no tiene sentido hablar por celular, si es que a veces y cuando es bien merecido, tengo que aborrecer su insensatez y mandarle, para que esa persona entre en razón, un buen "sopapo telefónico".

Lamentaré durante las siguientes semanas y meses la no existencia de este recurso, y sobre lo inmensamente necesario que es en ciertas circunstancias extremas.

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