viernes, 18 de diciembre de 2009

Mi espacio bajo mi dictadura



En mi territorio propio no hay democracia, sólo es la dictadura que me autoimpongo hace casi veintidós años, que me deja mucha libertad. No existen compendios de normas sin cumplir, simplemente está la ley que me ordena vivir momentos únicos a diarios sin miedo, y la que me prohibe dejarme llevar por los males de la sociedad.

Afortunadamente no hay geografía ni límites marcados, hay montañas para divisar desde lo alto el pasado, hay ríos por donde corren sueños, hay campos para sembrar esperanza, hay un terreno que se expande y se achica sin control cada instante. Mi espacio va conmigo siempre. La imaginación es su única frontera.

Este espacio no tiene himno, tiene miles de canciones guardadas en un disco duro; carece completamente de manifiestos o de anuncios, pero tiene un poema o un escrito que eventualmente sale para el mundo. Lo que sí tiene es una bandera, bandera blanca que simboliza la paz más importante, casi una quimera, la paz interna. También tiene un escudo, un escudo en el que se representa muy difusamente mi imagen, con un rostro que el tiempo cambia, con unos ojos que ven, que analizan, de manera muy peculiar este planeta que a veces nos condena.

En este lugar han cohabitado conmigo muchos seres, algunos permanecen, algunos se fueron para más no volver, otros sólo de paso, otros completamente ajenos, y a muchos yo mismo los desterré. De vez en cuando alguien más aparece y empieza a  intentar sobrellevar, de manerá más cercana, aquí, sus días conmigo, el dictador de mi propio espacio.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Frase para nada célebre N° 1





"Hasta hace tiempo pensaba que cada persona en el planeta tenía la atribución, el derecho y la libertad de mandar a la ruina y estropear por completo su propia vida. Sin embargo, después de un tiempo comprendí que no es sólo así, porque ahora sé que hay un altísimo porcentaje de seres terrenales que no les basta con tener la atribución, el derecho y la libertad de hacerlo; estas personas además tienen un INCREIBLE TALENTO NATURAL para arruinar su futuro."

ANDRÉS CANSECO

viernes, 6 de noviembre de 2009

Sin lugar a dubitaciones




Durante los últimos años y después de unas cuantas experiencias de toda clase relacionadas a la política, hoy me dio por recordar las no muy atrayentes palabras de algunas personas, personas cuya idea conciliadora o "de consenso" se inclinaba por no querer llamarse "opositores" o "de oposición", afirmando que ésa no era la forma de lograr buenos resultados, que la confrontación era negativa, que supuestamente algunos no deben ser oficialismo ni oposición, sino una "tercera opción", o quizá diciendo que no se trata de vencer al MAS, sino entrar en concenso y construir a través del diálogo con ellos (debo aclarar que creo en el diálogo y el debate, pero nunca con el oficialismo y sus esbirros, por razones obvias).
Éstos y muchos más argumentos de este corte fueron vertidos, y la verdad es que nunca me llenaron ni convencieron, estoy practicamente seguro que nunca lo harán.
No creo en la mínima posibilidad de que Evo Morales, su entorno y sus adeptos recapaciten y detengan su frenesí destructivo de la democracia y el Estado de Derecho, o que de un momento a otro adquieran la sensatez y la razón que nunca en su vida política tuvieron.

Y me ubico a este lugar de la vereda, en este lado de la barrera ideológica, en el sitio donde no hay dubitación, porque me opongo.

Me opongo a la ilegalidad, a las vejaciones y a los atropellos a los derechos y garantías fundamentales, a la barbarie de las turbas, a las masas enardecidas que por la fuerza buscan imponer, me opongo.

Me opongo a un manejo totalitario y dictatorial, a que se acallen voces, a que se coharten y repriman ideas, a que se encarcele a la gente por no comulgar con el nefasto gobierno y por denunciar sus atrocidades, a que se mueva la maquinaria estatal entera para inculpar y perseguir a la gente, porque la justicia es sólo una quimera,

Me opongo a la incapacidad gubernamental, a la verguenza internacional que nos hacen pasar desde Palacio de Gobierno, a que desde Venezuela un simiesco personaje amenace y quiera ordenar el rumbo de nuestro destino, a la corrupción, a la violencia, a la ineptitud, a la demagogia y al burdo populismo, me opongo.

Me opongo a que el gobierno quiera controlar la vida de los ciudadanos, a que  se hiera, se mate a nombre de "la patria", a que se quiera implantar un modelo económico y social que es absrudo, a que se destruyan nuestros anhelos de vivir días mejores, a que se quiera apagar nuestra sed de liberdad, me opongo.

Me opongo porque aún tengo entereza, porque todavía recuerdo el dolor, la rabia y la impotencia por quienes están presos y quienes cayeron asesinados por el dictador sociaslita de turno.

Por tanto señores, hoy, a voz en cuello, con toda la convicción que arrastran los años y con toda la energía que mis ideales me dotan, es que vocifero sin un ápice de miedo o duda: ¡Yo soy un firme y acérrimo opositor!

miércoles, 7 de octubre de 2009

Acerca del "sopapo telefónico"



A pesar de que en un inicio intenté negarlo tontamente, ahora puedo darme cuenta de que mi vida tiene una completa, íntima y hasta peligrosa relación con los desarrollos tecnológicos; obviamente hasta para el más obtuso de los individuos la prueba viviente de ese razonamiento es el hecho de que estén leyendo estas líneas a través de internet.

Gastaría caracteres si empezara a hacer alusión a distintos portales (facebook, blogger, twitter, etc.) o a servicios tan elementales (messenger, e-mail, etc), de manera más simple hoy apuntaré el presente escrito a algo mucho más básico; el célebre celular. Sin embargo, no haré una gran muestra de sus bondades, ni de la utilidad que tiene, ni siquiera de la potencial capacidad de salvar o de acabar con vidas, no, hoy me referiré a su insuficiencia.

Comprendí que a veces no me alcanza, no me basta con discar sus teclas y colocarlo en mi oído para escuchar y mencionar ideas (o a veces gritos). Y no es que sea el hecho de que no sean contestadas mis llamadas o que con la brevedad del relámpago me cuelguen la llamada por un capricho o momento de ofuscamiento, esta insuficiencia es mucho más compleja.

Sucede que hace unos días entendí que a veces no alcanza con decir cosas positivas y/o fuertes para hacer reaccionar a algunas personas, cuya terquedad se desborda a diario, cuyo empecinamiento puede desmoralizar hasta al más entusiasta. 

Si al otro lado de la línea teléfonica hay una persona como la culpable de esta puclicación, de nada sirve que se abaraten costos de la llamada por minuto, no es útil que la cobertura satelital llegue hasta el más inhóspito rincon del planeta y tampoco tiene razón de ser una extendida conversación.

Todo porque no tiene sentido hablar por celular, si es que a veces y cuando es bien merecido, tengo que aborrecer su insensatez y mandarle, para que esa persona entre en razón, un buen "sopapo telefónico".

Lamentaré durante las siguientes semanas y meses la no existencia de este recurso, y sobre lo inmensamente necesario que es en ciertas circunstancias extremas.

jueves, 17 de septiembre de 2009

El no renovable recurso de la paciencia.

No abunda ya en los valles del destino, ni en los desiertos de la desolación, ni siquiera en la cálida amazonía de las alegrías.

Hace un lustro gracias a su regular dosis, se abría cual paraguas para protegerme e impermeabilizarme de las ofensas, improperios y hasta de la ordinariez que a veces me encuentra al doblar las esquinas. Pero de un tiempo a esta parte ha venido a menos contigo en frente.

Nunca fue la mayor de mis cualidades, sin embargo la invocaba en momentos para acallar los demonios de enojos, para congelar instantes de ira absurdos o para frenar el disparo de los peligrosos dardos de mis palabras hirientes. Sin previo aviso fue disminuyendo como la luz de mi día, fue enfríandose como mi café mientras hago estas líneas, fue opacándose como el color de tu cabello en invierno, se fue alejando como esa extraña vez intente hacerlo yo...

Te acuso de ser causante de su escasez, de consumirla con tus caprichos, de oprimirla con tus designios, de desgastarla con banalidades, de debilitarla con insensatos temores.

No está en mi teclado al escribirte, en mi reloj al esperarte, en mi teléfono al marcarte, en mis respuestas al escucharte; desaparece de mi voz al momento de recordar que las lecciones hay que aprenderlas por las buenas o por las malas.

martes, 1 de septiembre de 2009

Clamor de fotografía.

Desde su congelamiento eterno me miran, con el poder de lo que representan taladran en mi memoria, que por momentos busca enterrar recuerdos.

En su temible cantidad aparecen, en diferentes tamaños y formas, en ocasiones me prestan un poco de su color para dibujarme una sonrisa, para teñir una lágrima o simplemente para decorar un suspiro.
Las conservo, sé que de algún modo servirán, además no creo que tenga coraje para condenarlas a un superficial destierro o sentenciarlas al inútil fuego, todavía no...

Tus fotografías son ladronas de momentos, tienen testimonios de experiencias, se guardan en silencio pero de vez en cuando y sin previo aviso hacen lo que más les gusta... dar fuertes gritos de pasado.

domingo, 30 de agosto de 2009

Con T de Trastorno

El recuerdo de las frases articuladas aún me ofusca, quizás es por eso que hoy te hablo directamente y en segunda persona...

Tus palabras y sus efectos en mí durante todo este tiempo han sabido ubicarse variadamente a lo largo y ancho del mapa de mis emociones y reacciones, atravesando la alegría, la tristeza, el enojo, siendo a veces peligrosamente conmovedoras o rayando a veces en mi indiferencia. Sin embargo en el cúmulo de mis sensaciones la última vez descubrí un efecto que no había sabido distinguir con anterioridad.

Y es que como todo individuo en algún momento en su paso por este a ratos tan lúgubre mundo, te posaste en un cuadro prácticamente fuera de la sensatez humana, pero la cercanía casi estatutaria que existe entre ambos magnificó las consecuencias. No es primera vez que ocurre, pero sí es la primera vez que lo idenfitico; dejaste a mi mente colgada con una aberración, mi excesiva perplejidad entonces se convirtió en molestia, pues no hallé una respuesta acorde sin caer en el tentador pozo del real enojo, y no es que desee ofenderte o burlarme, el mundo y tú saben bien que de eso ya no me quedan ganas.

La visión positiva de mi mente me insita a valorar que recordé algo importante con esta experiencia de forma indirecta, recordé algunas cosas sobre las palabras; que tu nombre, a diferencia del mío, se escribe con pocas y con peculiares letras; además que "error" se escribe con E de Enseñanza; que "perdón" se escribe con P de Paciencia; y que "TÚ" a veces, sólo a veces cuando te portas así, se escribe con T... de TRASTORNO.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Viéndote en un gastado momento




El entorno era rutinario, el color ladrillo de las mañanas había tratado durante años de atrofiar mi vista, los mundanales hábitos de la cotidianeidad empezaban a dejar su nociva marca, los lugares de parqueo y las salidas en calurosos transcursos del día se ocupaban de quemar gran parte de la esperanza, los horarios y las páginas de libros se entremezclaban, las enseñanzas de la vida y las "académicas" se encontraban atascadas en el tiempo y el espacio, recordándome que el mundo tiene cosas interesantes, pero también banales, y personas.

Las noches de ciudad y sus misterios ocultos me hicieron caer en cuenta de que sólo conocía una parte de ella, las distancias y los recorridos al volante me daban tiempo para cavilar y planear algún furtivo escape a otra realidad, escape que me dejaba con sabor a poco, con sabor a nada; la juerga ocasional era simple cuestión de horas, a veces no tan gratas. La sociedad y su imperfección ya habían movido en mi interior el deseo de irrumpir en un escenario diferente para la colosal y casi utópica tarea de cambiarla.

Te vi...

Con tu paso lento, con la calma que hasta ahora te caracteriza, esa que a veces me agrada y otras veces desespera, con tu silencio, con tu poca expresividad (con la que a veces tengo aún que lidiar), con los ojos claros, con la mente perdida, con el corazón misterioso, con el alma llena, con el miedo de los años, con la fuerza de los días.


Te vi...

Rayando cuadernos, sentada a mi lado, profiriendo palabras y risas por primera vez, y a los minutos nada más partiendo del lugar, hacia cada vez diferentes, variados y lejanos destinos.


Te vi...


Resaltaste entre la multitud con un gesto peculiar, mis palabras en ese momento no importan ahora, casi ya ni las recuerdo y posiblemente no hayan sido las más apropiadas, como demostrando una vez más que hay ocasiones en que no pienso todo lo que digo y mucho menos digo todo lo que pienso.


Te vi...


Y al verte el universo no se detuvo, ni las estrellas brillaron más fuerte, ni el cielo se abrió, tampoco se hizo primavera, ni se me ocurrió pensar que mi vida iba a cambiar, no sucedió ninguna de aquellas cosas que la poesía ha sabido trazar para un momento de esos llamados "flechazos" (no en ese instante).


Pero ahí estabas... sin siquiera buscarte, ahí estabas.


Y en ese largo segundo límite de mi existencia... te vi.



Andrés Canseco - Leandro Sos

domingo, 21 de junio de 2009

Aroma a insuficiente...





No tengo un escudo contra los males del mundo,
ni una espada para acabar con el dragón de mis temores,
ni un mapa que me muestre la ubicación de un gran tesoro
tampoco una brújula que pueda intentar guiar mi rumbo.

No encuentro aquella puerta que se abre de par en par,
ni siquiera el timbre para que en un arrebato lo pueda tocar,
no consigo una escalera para subir al tejado más alto y encontrar una estrella
y ni siquiera una ventana lo bastante grande para poder verla.

No tengo una regla para medir el tamaño de mis fallos,
no tengo un compás para trazar mis círculos de autocontrol,
ni siquiera una goma para borrar algunos de mis actos,
mucho menos unos crayones que pinten el verdadero color de los años.


No hallo un hospital donde pueda curar todas mis heridas,
tampoco un juzgado para que yo denuncie las ofensas de este mundo moderno,
no tengo una escuela en que pueda aprender de mis errores,
ni una cárcel para encerrar esos antiguos (pero todavía vigentes) extraños tormentos.

No consigo una almohada que durante la noche me de las respuestas,
no tengo una cama que permita a mi alma acostarse un largo instante,
no encuentro para guardar todos mis recuerdos un armario lo bastante grande,
y tampoco un espejo que me cuente lo que hay del otro lado.

No hallo la canción cuyas notas armonicen mis acciones,
ni el poema que describa el verdadero sentido y dimensión de un simple beso,
ni el libro que me diga cómo evitar un absurdo y tonto momento de enojo sin sentido,
ni la pintura en que pueda plasmarse esta loca imagen llamada realidad.

No encuentro un microchip que almacene y organice mis pensamientos,
ni una PC que me comunique con lo más profundo de mi mismo,
no tengo un GPS que me diga dónde quedó aquella olvidada parte de mi corazón,
menos un DVD en que haya podido guardar los momentos más sublimes del ayer.

No tengo unos ojos que me hagan ver a través de ti,
ni tengo unas manos que construyan fácilmente un mañana mejor,
no tengo unos oidos que descifren lo que de verdad un día quisiste decir
ni unos labios que pronuncien las palabras que necesitas escuchar hoy.

No puedo inventar una máquina que me permita viajar al pasado,
ni un telescopio tan potente que me deje ver el futuro,
tampoco un hechizo potteriano para poder aparecer en otro sitio,
y creo que a estos últimos tres ni siquiera los quiero.

No tengo, ni encuentro, ni puedo hacer muchas cosas en esta vida,
algunas las dejé de buscar,
otras aún me inspiran esperanza, aunque muy difusa,
otras no las deseo siquiera.


Sin embargo hay tantas otras que sí tengo, y por las cuales doy gracias,
que quizá en alguno de esos instantes me pueden confundir,
y son ésas cosas (que tengo y no tengo) las que hacen que me considere un SER,
que lentamente se vuelve día tras día un poco más... HUMANO.

ANDRES CANSECO 

viernes, 12 de junio de 2009

Ad náuseam (*)


Desde hace un tiempo en nuestra sociedad nos hemos acostumbrado a pasar por alto muchos sucesos de distintos tipos, en algunos casos por su poca trascendencia, en otros por la excesiva parsimonia física y mental que ha contaminado el contexto social.

Sin embargo el día de hoy asumo la pequeña pero necesaria tarea, y me detengo por unos minutos a reflexionar sobre la bajeza que se ha alcanzado en el manejo de nuestra Bolivia, para comprender cómo la mezquindad, la ordinariez, el barato populismo, la marcada incompetencia, la deplorable violencia, han mellado los valores más altos.

Debo admitir, que por distintos factores en algún momento no fui del todo consciente de los primeros trazados de este triste y nefasto dibujo que sobre nuestra realidad han plasmado.

Pasarían las semanas, meses y años, de esta forma, gradualmente encontré una mínima lectura racional de las circunstancias. En primera instancia sentí incomodidad por el tan famoso "proceso de cambio" y lo que éste englobaba, posteriormente las agresiones, los atropellos, me inquietaron tanto que sentí enojo contra los actores que desde el Poder abusan de su temporal posición y destruyen las, de por sí frágiles, bases del Estado. Pero también sentí enojo contra aquellos que en determinado momento no supieron detener con firmeza este frenesí desbocado de odio, incapacidad y estupidez.

Finalmente (y sin haber podido superar del todo las anteriores etapas) me encuentro enfrascado en un espacio en el que el cinismo, la bajeza, la hipocresía, la ineptidud, la mediocridad, la tozudez y la vulgaridad en los actos del gobierno central, me provocan ya repulsión.

Es vomitivo ver Canal 7, es nauseabundo ver a una gigantesca plétora de individuos aclamando y hasta venerando a un ser que, con el puño izquierdo en alto, no es más que la representación del odio, del revanchismo, del terror disfrazado de democracia.

Es repulsivo ver y escuchar a los Ministros en sus declaraciones mentirosas.

Es triste y asqueroso presenciar cómo se inventa y reinventa tramas de película para poder perseguir a quienes nos atrevemos a pensar de forma diferente y, sin dudarlo un instante, nos oponemos a que este sistema nefasto se imponga en Bolivia.

Como estudiante de leyes, es desesperantemente sucio tener que ver la manera en que se vulneran derechos y garantías fundamentales a diario, con la complicidad y ayuda de una tropa de ignorantes nacionales y extranjeros.

No pretendo convencer a grandes grupos, ni dar una explicación para esta tan particular forma de ver las cosas que tengo esta noche, sólo busco emitir y expulsar a través de las letras el tan profundo desagrado que siento por culpa de ésos, los que temporalmente se encuentran gobernando nuestro país. No hay una profunda construcción mental, ni un profundo análisis filosófico - político - jurídico, en estas líneas únicamente hay un grito desesperado de repulsión por nuestra triste y nauseabunda realidad nacional.



(*)Ad náuseam: Loc. Lat.; literalmente, 'hasta la náusea'



Andrés Canseco G.

viernes, 1 de mayo de 2009

Eclipse de derechos.



Disculpen mis queridos amigos y lectores que tenga que recurrir a mis pobres y quizá excesivamente básicos conocimientos astronómicos, pero debo decirles que únicamente el infinito del universo puede dimensionar el tamaño de las aberraciones y atropellos de los últimos meses y semanas en nuestro país.

La constante y casi diaria demostración de parte de algunos personeros del gobierno hacia los Derechos Humanos pone de manifiesto de forma inequívoca que para el masismo, todo es válido a fin de quedarse en el poder y acallar a quienes podemos y nos atrevemos pensar de manera diferente, de manera libre.

Y es que la absurda idea que engañaba a muchos acerca de que simplemente nos encontrabamos ante hechos aislados de atropellos, ha quedado desarmada. La sistematizada violación de derechos y garantias constitucionales (ya sea en la antigua o nueva constitución) implica en mayor o menor medida a casi la totalidad de los miembros del partido en función de gobierno por sus actos u omisiones.

El Estado de Derecho queda en jaque tras las deplorables y sucias artimañas políticas, que tienen su soporte en muchos casos, en la violencia, el terror, la persecusión y la agresión. La bajeza con la que obran algunos se traduce en la más amplia y completa muestra de cinismo ante el país y ante el mundo. Frases como " somos de la cultura de la vida..." o "...no importa si es ilegal, yo le meto nomás..." o quizá; “No estamos de paso, hemos llegado a Palacio para toda la vida” son testimonios irrefutables de la ya mencionado.

Lo que olvidan algunos es que toda obscuridad es temporal (execptuando quizá, la de algunas mentes) , incluso la de penumbra de la noche siempre pasa. Y la de este fenómeno, que opaca nuestros derechos, que atropella nuestra libertad, que rehusa a tratarnos dignamente a todos, también pasará, y la luz del respeto a los derechos, esa misma luz que ha venido alimentando a la humanidad a través de la historia, tendrá que volver a teñir a nuestro país con su brillo, y atravesará los barrotes de las celdas de los injustamente presos y atravesará las vendas de los secuestrados y guiará el rumbo de los perseguidos y nos demostrará una vez más que no es eterno, que es sólo eso, un triste eclipse.


Andrés Canseco G.

martes, 31 de marzo de 2009

Relatos de ciudad... (parte 2)





Grises nubarrones, negro café, blanca memoria, en la que sólo aparece un rostro.

La brisa de la tarde cansada ya, llega a mi rostro y la lluvia caída es únicamente el recuerdo de horas pasadas. Vehículos transitan la calle y con sonido de motor y bocina hacen un fallido intento de opacar las voces que retumban en mi cabeza.

Gente caminando, con la mirada extraviada, un mirar que parece denotar no haber encontrado aún un camino de retorno y tampoco un punto de partida.


"UN CAFÉ MÁS POR FAVOR..."

El crepúsculo de la tarde va adquiriendo un color diferente, al mismo tiempo que la oscuridad llega y me dificulta un poco más escribir el resto de estas líneas.
Las mesas a mi alrededor van quedando vacías, evocando soledad, aquella soledad tan conocida por todos en algún instante, esa soledad que a veces se convierte en la mejor compañera y otras veces, en la única.

Cae un frío extraño en Santa Cruz, transcurrieron ya varias horas desde que salí de casa, sin embargo, todavía no es tiempo de volver, aún queda algo por hacer.


"LA CUENTA POR FAVOR..."

Sobra un poco de café, que no bebo, cómo a veces queda tinta en el tintero del poeta, de la misma forma que a veces quedan palabras en nuestras mentes y corazones, palabras que debimos quizá haber dicho y no lo hicimos...

Continua...
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